martes, 22 de octubre de 2013

ishah.

Diecisiete de octubre del dos mil trece. Diecisiete horas y pico. En un vagón cualquiera del subte A.
Madre, nene de tres, nena de cinco.

Los nenes están arrodillados sobre dos asientos del subte.

Señalan y observan las indicaciones ilustradas.

"Mirá, Ma, ¡lluvia! ¿Van a salir truenos? ¿Va a salir agua? Ah, güeno" dice la nena.

Señala el logo que muestra lluvia.
Sigue.

Madre se sienta junto con el nene en uno de los asientos. 

Observa a los suyos.
Sonríe. 

"Ma, mirá. En éste hay un varón... ¡y acá hay una varona!" dice la nena mostrando otro logo.

La madre ríe.

Nena: "¿Qué querés que haga la varona, ma?" 
Ma: "Mmm, un pollo al horno con papas fritas" 
La nena agacha la cabeza.
Golpea su frente con la palma de su mano. Hace hambre con los dientes. 
Nena: "Nooooo, maaaa. ¡No entendés! ¿Con quién está esta la varona?" 
Ma: "¡Ah! Mmm.. ¡con el varonés!" 
Nena: "¡Güenísimo! ¿Y la otra varona?" 
Ma: "Con salchichas con puré" 
Nena: "... ¿se llama así?" 
Ma: "Sísí" 
Sonrisa pícara de la madre. 
Nena: "¿Y la otra varona?" 
Ma: "¡Pero, che! ¿Cuántas varonas hay?" 
Nena: "Muchas, ma, muchas"
"Ma" ríe.

Quisiera saber con quiénes están el resto de las varonas, pero dejo la curiosidad en el vagón y en la imaginación infantil, en cada indicación ilustrada en el subte, y me bajo en mi estación.

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